La importancia de ser el videógrafo de un evento recae en decidir qué momentos se van a vivir para siempre, cuáles serán grabados y cuáles, quizás, es mejor no revivir. Hay que tener mucho cuidado, porque una mala escena (o incluso una toma de algo que no luce bien) puede afectar por completo el recuerdo de ese día tan importante.
Mi nombre es Ferenc, soy videógrafo en Blus.io desde hace ya algunos años, y hoy quiero compartir la experiencia que he tenido planeando, grabando y editando videos para bodas, XV años y eventos en general.
Una de las primeras cosas que entendí al comenzar a grabar este tipo de eventos es que todo el tiempo estás tomando decisiones en tiempo real. Muchas veces ocurren varias cosas al mismo tiempo, y el video no puede enfocarse en todo.
Como videógrafo, debes elegir: es mejor capturar correctamente un momento importante, que intentar grabarlo todo y terminar con muchas tomas mal logradas.

Aunque no suena sencillo, con el tiempo aprendes a identificar las señales de qué momentos realmente valen la pena. Por ejemplo, un beso en una boda casi siempre será un momento significativo, o una quinceañera riendo con sus amigos es algo que definitivamente no debe perderse. Son instantes que, por naturaleza, cuentan una historia y se conectan emocionalmente.
Personalmente, recomiendo grabar la mayor parte del tiempo posible para evitar perder momentos irrepetibles. No importa si en ese instante el cuadro no es perfecto o la exposición no es la ideal; una vez que tienes la toma, muchas cosas pueden corregirse en edición. Lo verdaderamente irremplazable es el momento.
Otro consejo importante es conocer el protocolo de cada evento. Cada tipo de celebración tiene su propio ritmo y estructura, y entre mejor lo conozcas, más preparado estarás. En una boda, por ejemplo, saber el cronograma te permite anticipar cuándo ocurrirán los momentos más importantes y estar listo para capturarlos sin improvisar de más.
La planeación siempre juega a favor, porque si algo puede salir mal… probablemente lo hará.

Desde cambios de último momento en el protocolo, fallas técnicas en el equipo, falta de iluminación o situaciones imprevistas, siempre hay que estar preparado. Desde mi experiencia, he aprendido que casi todo se puede resolver. Tal vez por eso considero que esta también es una carrera creativa: las soluciones suelen ser espontáneas y con los recursos que tienes a la mano. Además, nunca hay que olvidar que siempre puedes apoyarte en tu equipo de trabajo.
Para muchas personas, el reto más grande no está tanto en la grabación, sino en la edición. A veces no saben por dónde empezar o se les dificulta construir una narrativa. Mi consejo en este punto es apoyarse en la música. Si eliges una canción que comienza de manera suave y progresiva, puedes replicar ese ritmo en el video: planos lentos del lugar, transiciones sutiles y, poco a poco, llegar a una toma principal de los novios o del protagonista del evento.
Ser videógrafo de eventos no se trata únicamente de grabar lo que sucede frente a la cámara, sino de entender la importancia de cada instante y saber cómo contarlo. Cada boda, cada XV años y cada celebración es única, y nuestro trabajo es transformar esos momentos en recuerdos que se puedan revivir una y otra vez.
Al final, más que videos, creamos memorias, y esa es la verdadera responsabilidad, y el privilegio, de contar historias reales.
Con cariño, Ferenc.
Videógrafo y editor
Blus Estudio